Mirar directamente al Sol durante un eclipse puede dañar la retina en segundos y sin dolor. Explicamos con ilustraciones qué tipos de eclipse existen, qué le ocurre al ojo sin protección y cuál es el único momento en el que es seguro observarlo sin filtro.
Mirar directamente al Sol duele y por eso apartamos la vista de forma instintiva. Pero durante un eclipse, con el disco solar parcialmente cubierto, esa molestia disminuye -- y eso es precisamente lo que lo hace peligroso: la retina puede dañarse en segundos, sin que se note en el momento.
Explicar con ilustraciones qué le ocurre al ojo cuando mira un eclipse sin protección y cuál es el único momento en el que es seguro observarlo directamente.
La luz visible del Sol se enfoca en la retina junto con radiación ultravioleta e infrarroja invisibles. Sin un filtro certificado (ISO 12312-2), esa radiación puede quemar la retina de forma permanente y sin dolor, porque la retina no tiene receptores de dolor.Unas gafas de sol corrientes no filtran lo suficiente para mirar al Sol ni siquiera durante un eclipse parcial: hacen falta filtros solares certificados o visores especiales para eclipses.El único momento en el que es seguro mirar el eclipse sin filtro es durante la fase de totalidad -- cuando la Luna cubre el Sol por completo -- y solo en el estrecho margen de tiempo en el que dura, en España como máximo 1 minuto y 50 segundos.